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Un sordo es un sordo

“Dios es veraz y por eso llama siempre a las cosas por su nombre, a diferencia de nosotros con nuestros eufemismos mentirosos”

El pensamiento políticamente correcto ha legitimado el uso de los eufemismos que confunden y divulgan la mentira al resistirse a llamar a las cosas por su nombre. Es ilustrativo al respecto que, cuando la actriz sorda Marlee Matlin fue invitada a un programa de televisión, a muchos televidentes les sorprendió escuchar la palabra sordo en referencia al personaje que interpretaba y sobre el que se la estaba entrevistando, pues se trata de un término que algunos consideran ofensivo. Pero Matlin aseguró que a ella no le molestaba en absoluto. “La vida es demasiado breve para andarse con rodeos”, señaló. “Un sordo es un sordo y no hay más vueltas que darle”. Justamente, una de las evidencias que sustenta la pretensión de la Biblia de ser inspirada por Dios, es su autoridad sin prejuicios para llamar a las cosas por su nombre. Así, la Biblia registra y señala, sin vacilar, aún el pecado de los mejores hombres, sin que exista ningún sesgo de parcialidad a favor del hombre, como en el caso del rey David, descrito como un hombre del completo agrado de Dios; pero de quien también se señala con firmeza su pecado flagrante de adulterio y homicidio, a diferencia de la casi totalidad de registros históricos de otros pueblos en los que existe una visible tendencia a mitigar o aún a ocultar las manchas en el carácter de aquellos hombres que se distinguieron por su virtud, valentía o heroísmo. Y es que urge que, para nuestro propio beneficio, Dios llame siempre las cosas por su nombre, pues: “… Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito: «Por eso, eres justo en tu sentencia, y triunfarás cuando te juzguen.»”(Romanos 3:3-4)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Estoy casado con Deisy y tengo dos hijos: Mateo y María José. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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