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Como a un ternero sin domar

"Dios no rechaza nunca a Su pueblo cuando éste acepta Su corrección y acude a Él con arrepentimiento sincero, procediendo entonces a restaurarlo”

Uno de los hechos que la Biblia establece es que: “el que a mí viene no lo rechazo” (Juan 6:37) y que: “tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido” (Salmo 51:17). Israel, representado por la tribu de Efraín, lo hizo así en su momento, recibiendo de Dios como respuesta: “«Por cierto, he escuchado el lamento de Efraín: ‘Me has azotado como a un ternero sin domar y he aceptado tu corrección. Hazme volver, y seré restaurado; porque tú, Señor, eres mi Dios. Yo me aparté, pero me arrepentí; al comprenderlo me di golpes de pecho. Me siento avergonzado y humillado porque cargo con la deshonra de mi juventud’. ¿Acaso no es Efraín mi hijo amado? ¿Acaso no es el niño en quien me deleito? Cada vez que lo reprendo, vuelvo a acordarme de él. Por él mi corazón se conmueve; por él siento mucha compasión», afirma el Señor” (Jeremías 31:18-20). Efraín reconoce su extravío y suplica ser restaurado. No exige, no negocia; simplemente clama desde la vergüenza y el dolor de haber vivido lejos de Dios y encuentra en Él compasión, deleite, y un amor inextinguible. Dios no es indiferente al quebranto de quien regresa. Aunque haya reprensión, hay también memoria, ternura y promesa. La restauración es una expresión ardiente del amor paternal de Dios. Quien acepta Su corrección descubre que el castigo no es rechazo, sino redirección. Quien vuelve con sinceridad, encuentra los brazos abiertos del Padre. Porque Dios no busca destruir al descarriado, sino redimirlo. Y Efraín somos todos, para quienes Su misericordia sigue vigente

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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