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Peticiones realistas y maduras

“Cuando pedimos algo en oración debemos evitar la equivocada expectativa de esperar que Dios lo haga todo, incluso nuestra parte”

La rendición y dependencia absoluta que los creyentes manifiestan en relación con Dios es una dependencia responsable en la que el creyente no elude su parte en el asunto. Así, pues, creer en Dios significa no sólo afirmar su existencia, sino creerle también todo lo que Él nos revela en las Escrituras acerca de Sí mismo y de Su creación, entre la que nos encontramos nosotros como la más elevada de sus criaturas, hechos a su imagen y semejanza. Pero por encima de todo, creer en Dios implica actuar en consecuencia con lo que creemos. Y como ya lo hemos establecido, los cristianos creemos que, si bien Dios es la Causa Primera de todo, Él no actúa por lo regular en los asuntos humanos de manera directa e inmediata, sino que lo hace habitualmente a través de las causas segundas, entre las que encontramos la materia, la naturaleza y los agentes libres, es decir nosotros, todos y cada uno de los seres humanos que tenemos, por lo tanto, una parte en lo que Dios hace en el mundo. Es esa parte la que el creyente maduro debe identificar a la hora de clamar a Dios exponiéndole sus necesidades y formulándole cualquier petición al respecto, brindando a sus expectativas de respuesta un razonable grado de sensatez que lo libre de terminar poniendo a prueba a Dios al esperar que las cosas le caigan del cielo de manera milagrosa, sin asumir su responsabilidad en el proceso. A quienes han entendido todo lo anterior y obran en consonancia con esto, comprendiendo las implicaciones que la fe auténtica conlleva, Dios les promete: “Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración” (Mateo 21:22)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Estoy casado con Deisy y tengo dos hijos: Mateo y María José. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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