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Ciencia coja, religión ciega

“En el templo de la Verdad la fe ciega y la ciencia coja sanan y descubren que sus respectivas verdades no se oponen entre sí”

Einstein decía que: “La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega”. Así, pues, ceguera y cojera respectivamente constituyen la disyuntiva a la que se ven enfrentadas indistintamente la teología o la ciencia consideradas de manera aislada. Y lo cierto es que ninguna de las dos opciones es mejor que su alternativa contraria, pues más allá de comparaciones que puedan llegar a hacer preferible una opción sobre la otra, en últimas ambas nos dejan en situación precaria. La fe ciega del carbonero que no sabe por dónde va no es mejor que la confianza en una ciencia que, a su pesar, se ha desviado del camino por causa de su cojera. La invitación evangélica sigue, pues, vigente para que tanto la ciencia como la teología no sigan enfrascadas en enfrentamientos y descalificaciones mutuas por las que cada una de ellas se atribuye la posesión final de la verdad en oposición a su contraparte, pues como resultado de ello se inhabilitan a sí mismas para alcanzar con humildad la Verdad total y no compartimentada de Dios en la persona de Cristo. Las verdades teológicas no bastan, entonces, para resistir a las verdades científicas o viceversa, sino que ambas por igual deben rendirse a la revelación de la Verdad manifestada en Jesucristo para poderse conciliar, hermanar y ampliar así de manera esclarecedora su estrecha perspectiva individual. Ciencia y teología deben dejar atrás las prevenciones que cada una manifiesta hacia la otra y deponer las hostilidades para ser “sanadas” y reconciliadas por Cristo, como se lee en el evangelio: “Se le acercaron en el templo ciegos y cojos, y los sanó” (Mateo 21:14)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Estoy casado con Deisy y tengo dos hijos: Mateo y María José. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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