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El olfato de los que están fuera

“Dios mismo ha determinado que la gente del mundo posea un fino olfato para percibir las culpas de una iglesia autocomplaciente”

Decía Karl Barth que: “Los que están fuera tienen… un fino olfato para percibir la miseria y culpa de la Iglesia… Lo que hay que decir desde Dios contra la Iglesia se dirá de hecho, con razón o sin ella, contra ella desde el mundo”.La Iglesia de Cristo no puede darse el lujo de prescindir de su capacidad de autocrítica, pues al hacerlo da pie a las incisivas, implacables y -aún a su pesar-, veraces acusaciones de sus contradictores en el mundo, los cuales poseen en muchos casos, de manera providencial, una gran perspicacia para percibir y señalar las miserias y culpas de una iglesia autocomplaciente. No es casual que Dios haya utilizado en el Antiguo Testamento a naciones paganas e impías como Asiria y Babilonia, entre otras, para ejecutar sus juicios sobre Israel, generando desconcierto aún entre los profetas. Y en la historia reciente pensadores hostiles al cristianismo como Nietzsche, Marx y Freud han atacado de forma inclemente a la religión en general, justificados en buena medida por las distorsiones exentas de autocrítica en las que ha incurrido el judaísmo y el cristianismo a través de los tiempos. Los tres denunciaron, en su orden, el indigno concepto utilitario de Dios que ha caracterizado a buena parte de la Iglesia en la historia; el cristianismo como simple ideología al servicio del establecimiento, encubriendo situaciones de injusticia social y las deformaciones neuróticas del cristianismo. Y la mayor o menor lucidez que se aprecia en sus críticas hacen que vuelva a cumplirse en la Iglesia lo dicho por Moisés a Israel: “… «Yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son nación; voy a irritarlos con una nación insensata.»” (Romanos 10:19)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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