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El lobo vivirá con el cordero

"La descripción del reino futuro de Dios establecido en la tierra por el Señor en su segunda venida se ha prestado para lamentables malentendidos”

Interpretar de manera estrictamente literal las metáforas proféticas para describir el futuro reino de Dios establecido en la tierra con la segunda venida de Cristo puede ser inconveniente. Las imágenes extraídas del libro de Isaías suelen ser las más citadas y recordadas al respecto por su carácter eminentemente gráfico e impactante: “El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, juntos andarán el ternero y el cachorro de león y un niño pequeño los guiará. La vaca pastará con la osa, sus crías se echarán juntas y el león comerá paja como el buey. Jugará el niño de pecho junto a la cueva de la cobra y el recién destetado meterá la mano en el nido de la víbora. No harán ningún daño ni estrago en todo mi monte santo, porque se llenará la tierra con el conocimiento del Señor así como las aguas cubren los mares” (Isaías 11:6-9). La inconveniencia de interpretarlo de manera muy literal es que, en primer lugar, evoca imágenes de regreso a un contacto estrecho con la naturaleza en el que las deslumbrantes construcciones culturales del ser humano no parecen tener cabida y hasta pueden ser tácitamente condenadas, como sucede con el actual “mito del buen salvaje”. Y en segundo lugar, porque sin perjuicio del hecho de que en el Edén, antes de la caída, la dieta herbívora de todos los seres vivos parece ser la norma ideal, esta convivencia pacífica y armoniosa así descrita puede hacernos pasar por alto que, como lo dice C. S. Lewis: “cuando el león deje de ser peligroso, seguirá siendo temible” y por lo mismo, es de esperar que siga infundiendo respeto y admiración a seres humanos, corderos, cabritos y terneros por igual

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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