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Canta y grita de alegría, habitante de Sión

"En el reino mesiánico establecido en la tierra los habitantes de Sión tendrán grandes privilegios pero también grandes y honrosas responsabilidades”

Elaborando de nuevo sobre el carácter de “periodo de prueba” que la vida humana actual tiene en la perspectiva bíblica, como una especie de breve “paréntesis” en la eternidad; lo que hagamos ahora con nuestras vidas tiene mayúscula importancia por sus efectos eternos, no solo en lo que tiene que ver con la salvación y la condenación eterna en virtud de nuestra fe o nuestra incredulidad respectivamente, sino de las actividades, privilegios y responsabilidades que recaerán sobre nosotros en el reino de Dios establecido en la tierra en conformidad con dos paradójicos principios del evangelio que, cuando se analizan en detalle y unidos el uno al otro, poseen una lógica y una sensatez incuestionable. Nos referimos a los principios complementarios entre sí que encontramos en el evangelio de Lucas y que afirman, por una parte que: “… Al que tiene se le dará más; al que no tiene hasta lo que cree tener se le quitará»” (Lucas 8:18), y por otra que: “… A todo el que se le ha dado mucho se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho se le pedirá aún más” (Lucas 12:48) en la convicción de que, en la eternidad, Dios utilizará este criterio en nuestro desempeño terrenal actual para hacernos beneficiarios de privilegios acordes con nuestras responsabilidades al declarar: “… ‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más” (Mateo 25:21), de modo que podamos unirnos al profeta para exclamar con júbilo: “¡Canta y grita de alegría, habitante de Sión, pues es grande, en medio de ti, el Santo de Israel!»” (Isaías 12:6)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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