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Un bastón de caña para el pueblo

"Egipto constituyó para Israel una tentación permanente a la hora de buscar apoyos engañosos contra el resto de poderes del antiguo medio oriente”

A lo largo de su historia, Israel enfrentó la constante tentación de buscar seguridad en alianzas humanas en lugar de confiar plenamente en Dios. Paradójicamente luego del éxodo, Egipto, con su poderío y prestigio ya en franca decadencia, representó sin embargo una alternativa atractiva frente a las amenazas de Asiria y Babilonia. Pero esta alianza fue una ilusión peligrosa. El profeta Ezequiel denuncia la fragilidad traicionera de esa confianza con la ya comentada figura de la “caña astillada”: “Entonces todos los habitantes de Egipto sabrán que yo soy el Señor. »”Solo has sido un bastón de caña para el pueblo de Israel. Cuando se agarraron de tu mano, te quebraste y desgarraste sus manos; cuando en ti se apoyaron, te rompiste y sus espaldas se estremecieron” (Ezequiel 29:6-7), pues, en lugar de sostener, Egipto se quebró e hirió. En lugar de fortalecer, causó daño y dolor. Lo que parecía un apoyo sólido resultó ser una trampa quebradiza. Esta imagen sigue siendo vívida y actual, pues muchas veces también nosotros buscamos apoyo en estructuras humanas, promesas vacías o alianzas con el mundo, esperando seguridad donde solo hay inestabilidad. Si bien Dios no condena la previsión y la sabia prudencia, sí condena la idolatría de confiar más en instancias humanas que en Él. Al final, Egipto no fue un refugio, sino una vergüenza para Israel. La lección es clara: toda confianza que no se fundamente en Dios terminará atravesándonos las manos y dejándonos heridos y avergonzados. Solo Dios es la Roca firme y el apoyo que no falla, ni decepciona

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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