Las locuciones “tal vez” o “quizás”, utilizadas para expresar duda o posibilidad y que introducen una dosis de incertidumbre o conjetura en lo que se está diciendo, parecen inapropiadas en la boca de Dios, dado que Él es omnisciente y todo lo sabe. Sin embargo, en más de una oportunidad Dios se dirige a sus profetas de este modo, desde Moisés hasta Jeremías, en cuyo libro leemos esta observación que Dios le hace: “Tal vez te hagan caso y se conviertan de su mal camino. Si lo hacen, desistiré del mal que pensaba hacerles por causa de sus malas acciones” (Jeremías 26:3). Como quiera que lo interpretemos, esto no implica de ningún modo desconocimiento o ignorancia por parte de Dios del futuro y de todas nuestras posibles elecciones y reacciones, sino simplemente un reconocimiento y una afirmación de que, en respeto a nuestro albedrío o capacidad de decisión con la consecuente responsabilidad que implica para nosotros, Dios, conociendo y habiendo anticipado ya todas nuestras posibilidades de forma exhaustiva y teniendo ya un plan de contingencia para todas ellas, nos habla así, adaptándose a nuestra condición temporal, para que comprendamos que, por Su gracia, tenemos un margen real de decisión para hacer diferencias para bien o para mal en el desenvolvimiento de los acontecimientos y en el curso de la historia, pero no tanto como para que nuestras malas decisiones puedan echar a perder de manera definitiva el cumplimiento final de sus planes en el mundo y en particular, de sus buenos propósitos para Su iglesia ahora y en la eternidad
Tal vez te hagan caso
"Cuando Dios habla en términos de posibilidad y no con la certeza de Quien todo lo sabe, es una concesión a la condición humana temporal y finita”






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