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Segmentos

¿Puede una madre olvidar a su niño?

"Hay circunstancias de la vida en que todo parece indicar que Dios nos ha abandonado, pero cuando lo examinamos con más atención nunca ha sido así”

Los sesgos que nuestra visión incompleta e inevitablemente parcializada de la realidad imprimen a nuestra percepción de las cosas nos llevan a conclusiones equivocadas, como suele ser el hecho de que, cuando las cosas no se dan siempre de la manera favorable en que lo esperaríamos o desearíamos, nos sintamos tentados a pensar que Dios nos ha abandonado y no escucha ya nuestras oraciones, desentendiéndose de nosotros. En realidad y antes que nada, si en algún momento Dios nos abandona, esto es una reacción al hecho muy probable de que nosotros lo hemos abandonado a Él primero y su abandono del creyente suele ser un acto disciplinario siempre dosificado y temporal para llevarnos a volver a Él. En los demás casos es incorrecto concluir que Dios nos ha abandonado por el hecho de no manifestarse en nuestra vida de la manera en que se lo pedimos y lo necesitamos según nuestro leal sentir y entender, pues no podemos olvidar que Dios nos informa que sus caminos y sus pensamientos son más altos que los nuestros y Él es soberano y, en consecuencia, Quien decide finalmente cómo obrar en nuestras vidas, sin que cuando procede de manera diferente a lo que deseamos signifique que nos ha abandonado, pues cuando Israel le planteó ésta queja como explicación de su difícil situación, Él respondió de este modo: “Pero Sión dijo: «El Señor me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí». «¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!” (Isaías 49:15-16)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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