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Exhalan el espíritu y vuelven al polvo

"La razón por la cual depositar nuestra confianza de manera absoluta en hombres poderosos es algo insensato e imprudente es su inevitable mortalidad”

La gente rica, poderosa e influyente de este mundo es, ciertamente, una minoría selecta y privilegiada en la que es muy fácil y tentador poner nuestra confianza cuando tenemos algún tipo de acceso directo a ellos. Sin embargo, por muchos recursos, influencia y poder que puedan ostentar en un momento dado, al final son tan mortales y volubles como todos los demás seres humanos comunes a lo largo de la historia, por lo que la confianza depositada en ellos puede ser muy fácilmente defraudada, como nos lo advierte el salmista: “No pongan su confianza en gente poderosa, en simples mortales que no pueden salvar. Exhalan el espíritu y vuelven al polvo, y ese mismo día se desbaratan sus planes” (Salmo 146:3-4). El poder y la riqueza del mundo contrasta siempre de forma paradójica con la fragilidad y brevedad de la vida humana y las limitaciones de los gobernantes en comparación con la grandeza y la fidelidad de Dios, quienes en último término son vulnerables e incapaces de controlar el destino y ofrecernos la salvación definitiva o la seguridad eterna, de modo que incluso sus mejores planes pueden frustrarse ante las contingencias que no pueden prever, por lo que poner nuestra esperanza en ellos y no en el Dios eterno y todopoderoso que se revela de manera culminante en Jesucristo no deja de ser una apuesta muy arriesgada. Por todo esto, el salmista nos exhorta a poner nuestras prioridades y expectativas en Dios y no en las personas invariablemente mortales o los gobiernos, instituciones o cualquier otra instancia de este mundo que perece

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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