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De la copa de un cedro tomaré un retoño

"A partir del regreso del exilio Israel aprendió la lección en relación con los ídolos y nunca más volvió a caer en la idolatría formal de antes”

El exilio fue para Israel una experiencia traumática, pero profundamente aleccionadora. A partir de su regreso, el pueblo jamás volvió a caer en la idolatría formal que había marcado su historia previa. Los templos paganos, los altares en los montes y los ídolos domésticos desaparecieron de su vida religiosa. Aprendieron, a través del dolor, que alejarse de Dios para seguir a falsos dioses solo los conducía a la ruina. Esta purificación forjada en el juicio, preparó el terreno para una esperanza mayor. La promesa divina después del exilio es la siguiente: “»”Así dice el Señor y Dios: De la copa de un cedro tomaré un retoño, de las ramas más altas arrancaré un brote y lo plantaré sobre un cerro muy elevado. Lo plantaré sobre el cerro más alto de Israel, para que eche ramas y produzca fruto y se convierta en un magnífico cedro. Toda clase de aves anidará en él y vivirá a la sombra de sus ramas. Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor. Al árbol grande lo corto y al pequeño lo hago crecer. Al árbol verde lo seco y al seco, lo hago florecer. Yo, el Señor, lo he dicho y lo cumpliré’»” (Ezequiel 17:22-24). Profecía que constituye un anuncio mesiánico que apunta al advenimiento y encarnación de Jesucristo en su primera venida. Sin embargo, la restauración de Israel por cuenta del Señor no sería fundamentalmente de carácter político nacional sino moral y espiritual y a pesar de haber renunciado a toda forma externa de idolatría Israel no lo entendió y rechazó al Mesías, por lo que esta profecía halla por lo pronto su cumplimiento en la iglesia y no en la nación de Israel

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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