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Como la leña de la vid

"Cuando nuestras vidas no producen fruto de forma reiterada, sino que se convierten en vidas inútiles y estériles, podemos ser despojados de ellas”

Dios nos creó para cumplir un propósito mediante el cual produzcamos fruto que honre Su Nombre y dignifique así nuestras vidas. Cuando esto no sucede de manera reiterada, sino que vivimos para nosotros mismos de forma egoísta y egocéntrica, estamos tentando nuestra suerte, pues en este caso, como lo anuncia el profeta: “»Por tanto, así dice el Señor y Dios: Como la leña de la vid, la cual aparté de los árboles del bosque y eché al fuego; así haré con los habitantes de Jerusalén. Voy a enfrentarme a ellos; ¡se han librado de un fuego, pero serán consumidos por otro! Cuando me enfrente a ellos, ustedes sabrán que yo soy el Señor” (Ezequiel 15:6-7). Israel era una vid que no daba fruto y no servía ni siquiera como madera útil; por lo que su único destino era el fuego que simbolizaba el juicio divino sobre ellos. Porque Dios es paciente, pero también justo y, en Su justicia, no pasa por alto una vida sistemáticamente estéril, pues la falta permanente de fruto pone en evidencia una desconexión radical con Él. Dios brinda segundas oportunidades para rendir fruto, pero no de manera indefinida hacia quien las desperdicia neciamente una y otra vez hasta forzar el juicio divino como la única alternativa. En el evangelio la parábola de la higuera estéril plantada en el viñedo y el viñador que intercede por ella ante el propietario para que no la corte, sino que le de un año más para fructificar es ilustrativa al respecto. Pero también lo es el episodio del Señor Jesucristo con la higuera estéril a la que fue a buscar fruto sin encontrarlo, por lo cual la maldijo y ésta de inmediato se secó

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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