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Segmentos

La mano del Señor no es corta para salvar

"Si Dios se oculta de nosotros al negarnos Su favor, podemos estar seguros de que no se debe a la impotencia o a la falta de voluntad de Su parte”

Dios, ciertamente, a la par que se ha revelado a la humanidad de ciertas evidentes maneras que nos dejan sin excusa si no lo tomamos en cuenta, también se oculta al no manifestarse de un modo incontrovertible a nuestra mente y nuestros sentidos que nos deje sin opción respecto de Su realidad, justificando la designación que la teología hace de Él como el “Deus absconditus” o el “Dios que se esconde”. Sin embargo, incluso cuando Dios se oculta, se encuentra de todos modos presente en la vida de Su pueblo de maneras cabalmente imperceptibles e incomprensibles en el trasfondo de nuestras vidas, sustentándonos y haciendo posible nuestra existencia y subsistencia, a pesar de todo, y brindándonos sutiles consolaciones e indicios de ello que la fe atenta logra vislumbrar en medio de las dificultades y la sensación de abandono que puede acecharnos en medio de ellas, en especial cuando estas dificultades no obedecen a actos de desobediencia de nuestra parte, sino a las circunstancias cambiantes e imprevisibles propias de este enmarañado mundo caído con su siempre inevitable dosis de problemas y aflicciones sobre las que el Señor Jesucristo ya nos advirtió. Porque en medio de todo esto y la combinación de temores y esperanzas, incertidumbres e ilusiones, los creyentes podemos estar seguros de que, aunque no siempre nos manifieste Su favor como lo desearíamos y éste se halle incluso ausente de nuestras vidas en ejercicio de su disciplina, de cualquier modo: “La mano del Señor no es corta para salvar ni es sordo su oído para oír” (Isaías 59:1)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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