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Segmentos

Yo no escucharé cuando clamen

"Hay un tiempo de gracia en el que la oración intercesora y el arrepentimiento están justificados, antes de que el castigo divino sea irreversible”

Dios brinda al ser humano lapsos y rangos de maniobra para el ejercicio de su albedrío a favor o en contra de Él y sus instrucciones, preceptos y llamados al arrepentimiento en los que nuestras decisiones pueden hacer una diferencia y modificar de manera sensible, favorable o desfavorablemente, el curso de los acontecimientos posteriores. Esos lapsos y rangos por Él establecidos nos brindan el margen de acción, no sólo para tomar y llevar a cabo las decisiones del caso, sino también para elevar las oraciones intercesoras del creyente que Dios responde preparando mejor el terreno de manera que posibilite y contribuya a facilitar las acciones consecuentes, inclinando los corazones de los hombres en la dirección más conveniente y deseada y transformando para bien las circunstancias, en lo que podríamos designar como “tiempos de gracia” de parte de Dios en los que Él está dispuesto a cambiar de parecer en relación con lo que ha determinado sobre nosotros. Pero estos lapsos no se prolongarán indefinidamente, sino que tienen un término después del cual las advertencias y anuncios de juicio divino dejan de ser una posibilidad y se convierten en una decisión tomada, como sucedió con Judá, luego de lo cual las oraciones intercesoras ya son vanas y no modificaran el juicio irreversible al que finalmente su pueblo se ha hecho merecedor y son, por tanto, desestimuladas por Dios: “»En cuanto a ti, Jeremías, no ores por este pueblo. No me ruegues ni me supliques por ellos, porque yo no escucharé cuando clamen a mí por causa de su calamidad” (Jeremías 11:14)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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