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¿Cómo competirás con los caballos?

"Cuando nos sentimos tentados a quejarnos y reclamarle a Dios por nuestras circunstancias debemos pensar que las cosas siempre podrían ser peores”

Mientras el Señor no regrese a establecer su reino de perfecta justicia, paz y alegría en la tierra tendremos que vivir en mayor o menor grado buenos y malos tiempos, que se sucederán de un modo u otro en la vida de los creyentes, independiente de la firmeza de su fe y de su mayor o menor obediencia y de la buena vida que en términos generales puedan disfrutar en el balance final en este mundo, pues si bien la fe firme y obediente puede atenuarlos y hacerlos más llevaderos, ésta no exime, sin embargo, ni a los mejores creyentes de ellos e incluso, precisamente por eso y de manera paradójica, a veces los mejores creyentes llegan a serlo justamente por haber vivido o pasado por tiempos particularmente malos y difíciles, como lo demuestran los mártires de la fe a lo largo de la historia. Tiempos malos que, además, no siempre son pruebas de fe como la de Job, sino situaciones que no son más que consecuencia de nuestro eventual alejamiento de Dios y de la obediencia a Él debida y su dosificada disciplina sobre nosotros. Pero precisamente por el hecho de que Dios no deja de manifestar Su gracia y consuelo a los suyos en medio de las pruebas, así como el carácter dosificado de Su disciplina cuando nos hacemos merecedores de ella, es que podemos estar seguros de que sin Él las cosas siempre podrían ser peores, como nos urge a reconocerlo el propio Dios por medio del profeta cuando dice: “«Si corriste con los de a pie    e hicieron que te cansaras, ¿cómo competirás con los caballos? Si tropiezas en una tierra tranquila, ¿qué harás en la espesura del Jordán?” (Jeremías 12:5)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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