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Volverán a comprarse casas, campos y viñedos

"Hay momentos en que todo se ve tan negro que nada parece tener remedio, pero Dios nos revela que esto es temporal y que más allá todavía hay luz”

El profeta Jeremías, encerrado en el patio de la guardia mientras Jerusalén estaba sitiada, la nación en ruinas, y el futuro parecía completamente clausurado, se sintió desolado y sin esperanza para la nación, como se refleja en sus Lamentaciones. Sin embargo, en medio de ese panorama sombrío, Dios le ordena que compre un terreno en Israel, como si todavía hubiera un mañana. El acto de comprar casas, campos y viñedos parecía absurdo ante una inminente destrucción. Pero era una declaración profética: el dolor no sería el final, la ruina no sería permanente, y la esperanza no sería avergonzada. Dios mismo lo aseguró: “Porque así dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘De nuevo volverán a comprarse casas, campos y viñedos en esta tierra.’ ” (Jeremías 32:15). Dios no niega la oscuridad, pero tampoco permite que olvidemos la promesa. Aun en los días más grises, sombríos y desesperanzados, Él está preparando la restauración. La luz al final del túnel no siempre se ve al principio cuando estamos entrando en él, pero sigue siendo real y se halla siempre al final. Nuestra visión puede nublarse, pero Su plan permanece. Si hoy todo parece derrumbarse, éste no es el final: es la antesala de una nueva etapa. Porque en Dios, en especial en lo que concierne a Su pueblo y Sus hijos en la iglesia, la ruina nunca es la última palabra. Hay esperanza sembrada en cada acto de fe. Y cuando no dejamos de confiar en Él, incluso en la oscuridad, Él nos guía hacia la luz de tal manera que la restauración será alcanzada de forma segura en este tiempo o en el venidero

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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