La Biblia juega con dos significados para la palabra “Roca”. Por una parte, el ya señalado que encontramos repetidamente en los salmos con especialidad, que utiliza la figura de la roca para simbolizar a Dios como un cimiento estable y seguro al que apelar y en el que apoyarse, pero simultáneamente la figura de la roca también indica el obstáculo invariable en el que los que se resisten a la verdad tropezarán y caerán para su propia perdición, siendo en este caso la Roca así anunciada por el profeta: “Él será un santuario. Pero será una piedra de tropiezo para las dos casas de Israel; una roca que los hará caer. ¡Será para los habitantes de Jerusalén un lazo y una trampa!” (Isaías 8:14), nada más y nada menos que la persona del Señor Jesucristo, en quien toda la dirigencia judía, con muy contadas y honrosas excepciones, tropezó, como lo ratifico el propio Señor al dirigirse de este modo a ellos en vista de la oposición que le ofrecían: “Mirándolos fijamente, Jesús les dijo: ꟷEntonces, ¿qué significa esto que está escrito: »‘La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular’? Todo el que caiga sobre esa piedra quedará despedazado y, si ella cae sobre alguien, lo hará polvo” (Lucas 20:17-18), palabras recogidas además en los evangelios de Mateo y Marcos. El apóstol Pablo también hizo a su vez referencia a este hecho al declarar en la epístola a los Romanos lo siguiente, citando a Isaías: “… Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo», como está escrito: «Miren, yo pongo en Sión una piedra de tropiezo y una roca que hace caer…” (Romanos 9:32-33)
Una piedra de tropiezo
"Así como la roca simboliza a Dios como el cimiento estable y seguro al cual apelar, también simboliza el obstáculo con el que muchos tropiezan”






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