Moloc, también conocido como Milcom, uno de los dioses paganos identificados y condenados en la Biblia, es especialmente censurable, pues en su misma etimología se halla asociado a un determinado tipo de sacrificios humanos de niños, arrojados vivos al fuego, como los que se afirma que practicaban los fenicios en la antigüedad, si bien Moloc como tal estaba vinculado con los amonitas, como lo leemos: “Así dice el Señor acerca de los amonitas: «¿Acaso Israel no tiene hijos? ¿Acaso no tiene herederos? ¿Por qué Moloc ha heredado Gad y su pueblo vive en sus ciudades?” (Jeremías 49:1). En su ocaso y decadencia, Salomón mandó erigir un altar a Moloc para complacer a sus mujeres amonitas y, sorprendentemente, en Israel se incorporó su culto durante la época de la hegemonía asiria, venerándolo en el Valle de Hinom, en ocasiones incluso con sacrificios de niños quemados vivos en un lugar alto llamado Tofet. El nivel de corrupción del pueblo de Dios está ilustrado en que a dos de sus mismos reyes: Acaz y Manasés, se les señala y reprocha haber sacrificado a sus hijos en el fuego, y en el caso de Acaz se habla de varios y no uno solo como en el de Manasés, ambos probablemente dentro del culto a Moloc, calificado en la Biblia en varios lugares como “detestable”, “despreciable” y “abominable”. Las prácticas asociadas a este dios no están hoy tan lejos de nosotros, pues con la legalización en el mundo moderno de la práctica del aborto provocado, el culto a este dios pagano mantiene mayor vigencia de la que estamos dispuestos a confesar y reconocer
¿Por qué Moloc ha heredado Gad?
"De entre todos los ídolos de los pueblos paganos que rodeaban a Israel, Moloc es tal vez el más cruel y que ostenta por ello la más mala reputación”






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