El “cántico del Siervo” se refiere en la Biblia a una serie de pasajes del libro de Isaías a partir del capítulo 42 hasta el 53 en los que se describe a un “siervo” que tiene una misión especial de parte de Dios: “»Este es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre él he puesto mi Espíritu y llevará justicia a las naciones. No clamará, ni gritará, ni alzará su voz en las calles. No acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que apenas arde. Con fidelidad hará justicia; no vacilará ni se desanimará hasta implantar la justicia en la tierra. En su enseñanza las costas lejanas pondrán su esperanza»” (Isaías 42:1-4). En el pensamiento judío este “siervo” es interpretado de manera manifiestamente forzada y muy discutible como una referencia o un símbolo del pueblo de Israel como un todo, pero las descripciones detalladas y particulares que se hacen de Él, tanto en el pasaje que acabamos de leer como en lo sucesivo, hacen de éste cántico una serie de profecías que se refieren a Cristo y anticipan con gran precisión muchos aspectos de Su ministerio, pues los pasajes que tratan sobre Él describen la obediencia, sufrimiento y exaltación de este Siervo, llamado a ser luz para las naciones y a cumplir con la voluntad de Dios, a pesar del rechazo y el sufrimiento que enfrentará. En particular, Isaías 52:13–53:12 es el pasaje más conocido sobre este Siervo sufriente en el que se describe con asombrosa exactitud lo vivido por Cristo durante Su voluntaria pasión y muerte y el resultado final de todo esto en beneficio de Su pueblo en el seno de Su iglesia
No apagará la mecha que apenas arde
"El cántico al Siervo del Señor del profeta Isaías no es un símbolo del pueblo de Israel, sino una referencia a Jesucristo en su condición de Mesías”






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