El profeta pronunció el siguiente anuncio sobre Israel en medio de su exilio, dispersión, ruina y vergüenza: “«Tú, mujer estéril, que nunca has dado a luz, ¡grita de alegría! Tú, que nunca tuviste dolores de parto, ¡prorrumpe en canciones y grita con júbilo! Porque más hijos que la casada tendrá la desamparada», dice el Señor” (Isaías 54:1), haciendo con ello un llamado al regocijo debido a la promesa divina de fructificación futura para la nación debidamente restaurada a la que, en realidad, Dios nunca desampararía, a pesar de las apariencias; pasaje que en la epístola a los Gálatas se aplica a la iglesia y su futuro crecimiento conforme a la promesa de que la bendición de la descendencia de Abraham llegaría a través de Isaac, el hijo de la promesa, y todos los incorporados a ella mediante la fe en Cristo, por contraste con la nación judía que, al rechazarlo, renegó de la elección original hecha primero por Dios sobre ellos y se marginó así de la bendición prometida sobre esta descendencia, demostrando así el refrán popular que afirma que el que ríe de último, ríe mejor, pues los gentiles originalmente pasados por alto en favor de Israel, al final serán tenidos todos en cuenta en la iglesia en virtud de la fe en perjuicio de la incrédula Israel, justificando la declaración evangélica que afirma: “… muchos de los primeros serán últimos y los últimos serán primeros” (Mateo 19:30), como sucedió en la vida de Job: “El Señor bendijo más los últimos años de Job que los primeros” (Job 42:12), corroborando el hecho ya señalado de que es mejor tener malos comienzos y buenos finales que lo contrario
Más hijos tendrá la desamparada
"La afirmación popular que sostiene que el que ríe último, ríe mejor, tiene un cumplimiento pleno en la iglesia de Cristo en el curso de la historia”






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