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Eres un Dios que se oculta

"El hecho de que la realidad de Dios sea evidente pero no pueda demostrarse con fuerza de ley, brinda el rango en que se mueve el Dios que se oculta”

Existen a nuestro alrededor y a lo largo de la historia evidencias más que suficientes de la realidad de Dios y su sabiduría, inteligencia e intervenciones en el mundo, más allá de los hechos milagrosos por Él realizados en el curso de la historia y el escepticismo de muchos alrededor de ellos. Con todo, no existe entre todas ellas ninguna prueba reina final y concluyente a favor de esta realidad que obligue a todos los hombres a creer en Él, al estilo de las pruebas científicas a favor, por ejemplo, de la realidad de la ley de la gravedad o de las demostraciones matemáticas. Para entender mejor lo anterior es oportuno referirnos a las diferencias sutiles, pero significativas, entre el concepto de “evidencia” y el de “prueba” a las que Lynn Anderson hace alusión diciendo que la prueba establece conclusiones, mientras que la evidencia no establece conclusiones, pero apunta fuertemente hacia ellas. Es en ese estrecho rango entre las evidencias suficientes y la ausencia de pruebas, en el que Dios se mueve, actúa y se esconde al mismo tiempo, como lo sostiene la tradición teológica del Deus absconditus o “Dios que se esconde” basada en la siguiente declaración de Isaías: “Tú, Dios y Salvador de Israel, eres un Dios que se oculta” (Isaías 45:15). Así, debemos dejar establecido una vez más que Dios se revela lo suficiente a los hombres como para dejarnos sin excusa si no lo tenemos en cuenta, pero no tanto como para imponerse sobre nuestra voluntad y dejarnos sin opción para el ejercicio voluntario de nuestra fe y confianza en Él a pesar de que no podamos verlo en respeto a nuestro albedrío

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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