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Segmentos

El que se rinda vivirá

"Debemos aceptar lo que Dios determine, aunque no coincida con nuestros deseos y peticiones pues resistirse a Su voluntad es siempre autodestructivo”

Las determinaciones divinas sobre la vida de Su pueblo no siempre son las que esperaríamos o las más agradables y deseables desde nuestra limitada y siempre sesgada perspectiva, pues como bien lo declara Dios por intermedio del profeta: “… mis pensamientos no son los de ustedes ni sus caminos son los míos», afirma el Señor. «Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” (Isaías 55:8-9). Así, pues, nuestra confianza en Dios debe pasar siempre por la aceptación de estas determinaciones, aunque sean contraintuitivas o contrarias a lo que nosotros concebimos, como en el caso del reino de Judá, para quien el camino de vida establecido por Dios para ellos era aceptar dócilmente el cautiverio y el exilio a manos de los babilónicos y no tratar de permanecer viviendo en Jerusalén y sus alrededores, como de seguro lo deseaban y lo consideraban mucho más provechoso todos sus habitantes. Por eso Dios se dirigió de este modo a Su pueblo para que aceptara esta determinación de Su parte y confiara en que Él sabe lo que hace y que estas determinaciones, aunque no alcancemos a verlo ni comprenderlo en el momento, a la postre son más provechosas y fructíferas para nuestras vidas: “»Y a este pueblo adviértele que así dice el Señor: ‘Pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte. El que se quede en esta ciudad morirá por la espada, la plaga o el hambre. Pero el que salga y se rinda a los babilonios que los tienen sitiados, vivirá. Así salvará su vida” (Jeremías 21:8-9)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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