Ezequías enfermó de muerte y estando en medio de esta penosa situación recibió la visita del profeta Isaías, quien le dio el siguiente anuncio de parte de Dios al respecto: “Por aquellos días Ezequías se enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo: «Así dice el Señor: ‘Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás’»” (Isaías 38:1). Si bien es cierto que se nos informa que estuvo a punto de morir, dando a entender que finalmente no murió por esta causa, esto sucedió así por la misericordia de Dios que, con posterioridad a este anuncio, cambió de parecer en respuesta a la sentida oración de Ezequías y le concedió 15 años más de vida. Sin embargo, el mismo hecho de que sepamos con certeza de parte de Dios que vamos a morir en medio de una situación o enfermedad que nos conceda el tiempo suficiente para “poner nuestra casa en orden” antes de que suceda, es ya de por sí una ventaja de la que pocos disfrutan cuando la muerte los sorprende sin previo aviso y sin tener el tiempo ni la voluntad para hacer los cierres debidos que nos hubiera gustado hacer antes de partir de este mundo, como por ejemplo reconciliarnos o pedir perdón a nuestros seres queridos con los que tengamos asuntos pendientes que resolver, así como poner en orden también los asuntos económicos de nuestro hogar para no dejarles problemas al respecto a nuestros hijos. Por eso es conveniente que mientras vivimos, hagamos todos los arreglos del caso para que la muerte no nos sorprenda sin estar preparados para ella
Pon tu casa en orden
"La muerte puede sobrevenirnos de tal modo y sin aviso que es conveniente estar preparado en todo momento para ella y tener nuestra casa en orden”






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