fbpx
Segmentos

Un hombre pobre pero sabio

"Los buenos y sabios consejos deben ser valorados y atendidos con independencia de que la persona que nos los da tenga el renombre que desearíamos”

A menudo tendemos a valorar los consejos de aquellos que tienen renombre, prestigio o influencia, pensando que su estatus social les otorga por sí mismo una mayor autoridad o sabiduría. Sin embargo, la verdadera sabiduría no siempre viene de las personas más poderosas o conocidas. Eclesiastés 9:15 nos informa que: “En esa ciudad había un hombre pobre, pero sabio, que con su sabiduría salvó a la ciudad, ¡pero nadie se acordó de aquel hombre pobre!” (Eclesiastés 9:15), para recordarnos que la sabiduría no depende de la riqueza, del reconocimiento, de la fama o del poder, sino de la capacidad de entender y aplicar el conocimiento para el bien de los demás. Este hombre, a pesar de su humildad y anonimato, salvó a la ciudad, pero fue olvidado rápidamente, lo que demuestra que muchas veces la sabiduría se desprecia cuando no proviene de una fuente considerada “importante”. La lección aquí es que el valor de un consejo debe medirse por su contenido, no por la posición de quien lo da. Si rechazamos el consejo de alguien solo porque no tiene el estatus deseado, nos perdemos de la oportunidad de aprender. El sabio es también humilde y sabe, por tanto, reconocer un buen consejo, sin importar la fuente. La humildad para recibir consejo y la madurez para discernir su relevancia son las cualidades que nos permiten aprovechar al máximo la sabiduría que Dios pone en nuestro camino, sin caer en la trampa del orgullo, pues como lo decía Nina Yomerowska: “Nunca dejes de oír un buen consejo solo porque quien te lo da no es de tu estatura”

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

Deja tu comentario

Clic aquí para dejar tu opinión