La conclusión del sermón del monte, tanto en la versión más extensa de él que encontramos en el evangelio de Mateo, como en la más breve que encontramos en Lucas es una aplicación particular del proverbio que dice: “Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos” (Proverbios 24:3). En efecto, así como una casa sabiamente construida presta atención a la firmeza de sus cimientos, así también el proyecto personal de vida de cada ser humano en este mundo debe hacer lo propio para lograr concretarse y perdurar, razón por la cual el Señor Jesucristo comparó nuestro proyecto de vida con la construcción de una casa. Construcción que los imprudentes e insensatos llevan a cabo sin prestar la debida atención a los cimientos, construyéndola sobre la inestable arena, mientras que los prudentes y sabios la construyen sobre el cimiento firme de la roca que es Cristo, pues en desarrollo de ese proyecto toman en cuenta las palabras del Señor cuando dijo: “Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, oye mis palabras y las pone en práctica: Se parece a un hombre que al construir una casa cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida” (Lucas 6:47-48). Así, pues, escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios en la Biblia en general y en el evangelio en particular es garantía de que las pruebas y aflicciones de la vida, por difíciles que puedan ser por momentos, no podrán derribarnos ni malograrnos
Con inteligencia se echan los cimientos
"La sabiduría e inteligencia para construir nuestra casa con cimientos firmes y estables pasa siempre necesariamente por construirla sobre la Roca”






Deja tu comentario