Con todo y el ya señalado dominio de hecho que Satanás ejerce en el campo de la política humana, como lo dio a entender en la tentación del Señor Jesucristo cuando le mostró todos los reinos del mundo y le prometió entregárselos si se postraba ante él y lo adoraba; debemos repetir que esto no significa que Dios haya perdido o haya renunciado a su gobierno sobre Su creación y sobre el mundo, pues esto no es más que una concesión temporal que a Dios no lo ha tomado por sorpresa y estaba dentro de sus cálculos y que Él sabe, además, utilizar muy bien, de manera sabia y estratégica, para el cumplimiento final de Sus propósitos. Por eso, además de la declaración en contrario de Proverbios 21:1 sobre la sutileza y eficacia con la que Dios se sirve de los gobernantes e, incluso, de los demonios que puedan estar detrás de ellos, para conducir la historia, pues: “En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado”, la sabiduría personificada de los Proverbios a quien la teología identifica como el Hijo de Dios encarnado en Jesucristo, también declara concluyentemente que: “Por mí reinan los reyes y promulgan leyes justas los gobernantes. Por mí gobiernan los príncipes y los nobles, todos los jueces de la tierra” (Proverbios 8:15-16) de tal modo que la vida de Cristo no es un pago de Dios a Satanás para recobrar Su perdido dominio sobre el mundo, como algunos lo han sostenido, sino la necesaria satisfacción exigida por la justicia de Dios por nuestros pecados, para la tranquilidad y confianza final del creyente
Por mí reinan los reyes
"Si bien la política es una actividad en la que Satanás ejerce su dominio, Dios nunca ha renunciado a su gobierno sobre este aspecto de la cultura”






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