La teología cristiana heredó y complementó a la teología judía que veía una clara conexión entre la Palabra pronunciada por Dios en el primer capítulo del Génesis para crear todo lo que existe de la nada y la Sabiduría en el libro de los Proverbios que adopta la forma de una persona que clama e invita a todos los que la escuchan apremiándolos a que la adquieran: “Clama la sabiduría en las calles; en los lugares públicos levanta su voz. Clama en las esquinas de calles transitadas; a la entrada de la ciudad razona” (Proverbios 1:20-21). La teología judía, efectivamente, identificaba a la Palabra de Génesis 1 con la Sabiduría del libro de Proverbios. El cristianismo adoptó también esta identificación, pero en los escritos del filósofo judío Filón y sobre todo en los del apóstol Juan, escritos estos últimos bajo la inspiración divina, se complementa y añade a esta identificación un tercero: el Logos o Verbo de Dios encarnado en Jesucristo como el punto culminante e insuperable de la revelación de Dios, siendo así que la Palabra de Génesis 1, la Sabiduría de Proverbios y el Logos de Juan serían una sola y única persona: el Hijo, la segunda persona de la Trinidad divina. Así, si bien existió entre la filosofía griega y la teología cristiana una coincidencia alrededor de la apelación al término Logos que fue central en ambas y les permitió emprender un diálogo fructífero sobre esta base común y los acuerdos entre ambas tradiciones alrededor del concepto, el Logos de Juan es un desarrollo de la teología judía y no una influencia externa del pensamiento griego en el cristianismo
Clama la sabiduría en las calles
"La sabiduría de los Proverbios no es otra que la Palabra de Dios que creó todo lo que existe, que es el mismo Verbo de Dios encarnado en Jesucristo”






Deja tu comentario