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Pidan por la paz de Jerusalén

"El conflicto en el Medio Oriente debe interesar y ser objeto de la oración y el seguimiento de los creyentes en Cristo con un criterio ilustrado”

Jerusalén no ha dejado de ser desde tiempos ancestrales una ciudad muy convulsionada. Desde su conquista por parte del rey David para convertirla en la capital de Israel y los múltiples asedios a los que fue sometida por parte de sus enemigos y los imperios dominantes de la antigüedad, en cuyo poder cayó en varias ocasiones en el lapso cubierto por la historia sagrada en la Biblia. Posteriormente, también sufrió los rigores del imperio romano y en la Edad Media se convirtió en un motivo de disputa entre los pueblos, naciones e imperios cristianos y musulmanes de forma alternativa. En la edad moderna y contemporánea la disputa de poderes externos sobre ella cedió un poco con la restauración de Israel como nación y la ratificación de Jerusalén como su capital espiritual, pero las tensiones siguen en pie por el dominio que el islam todavía ejerce sobre ciertos sectores de ella con sus mezquitas y en especial con la que se halla construida en la antigua explanada del templo. La presencia en ella y en el territorio histórico de Israel de pueblos de tradición religiosa islámica como los palestinos que reivindican su derecho a constituirse como nación, respaldados por las naciones árabes de mayoría musulmana y las respuestas militares de Israel a las agresiones terroristas o igualmente militares procedentes de ellos, justifican la vigencia de la instrucción divina dirigida a Su pueblo en estos puntuales términos: “Pidan por la paz de Jerusalén: «Que vivan en paz los que te aman. Que haya paz dentro de tus murallas, seguridad en tus fortalezas»” (Salmo 122:6-7)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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