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Jamás duerme el que te cuida

"La protección que Dios promete extender sobre los suyos es completa, pues anticipa y previene todo mal, y abarca también todo tiempo y todo lugar”

El salmo 121 es uno de los preferidos para invocar la protección de Dios por la forma detallada en que la describe al sostener que: “No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida. Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel. El Señor es quien te cuida; el Señor es tu sombra a tu mano derecha. De día el sol no te hará daño ni la luna de noche. El Señor te cuidará; de todo mal guardará tu vida. El Señor cuidará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre” (Salmo 121:3-8). Descripción que, sin embargo, como la experiencia de los creyentes lo confirma, no consiste propiamente en estar por completo a salvo de contrariedades, sinsabores, o aflicciones, como si estuviéramos todo el tiempo en una burbuja protectora, pues la vida en general no funciona de este modo, ni tampoco la vida cristiana en particular. Significa más bien que Dios no se desentiende nunca de los suyos y de quienes confían en Él y que todo lo que nos acontece, incluso aquello en lo que podamos experimentar aflicción, está siempre dentro de sus cálculos y consideraciones y no sucede de manera sorpresiva, arbitraria ni caprichosa para Él, pues Dios ya se ha anticipado siempre de manera selectiva a todas las circunstancias y contingencias posibles de nuestras vidas, librándonos así de las que puedan llegar a ser más amenazantes, destructivas e intolerables y permitiendo o incluso determinando las que contribuyan a Sus buenos propósitos con miras al cumplimiento de sus planes de bienestar y Su buena voluntad, agradable y perfecta para con nosotros en el mundo

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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