La vida del hombre consiste en una continua construcción de torres o proyectos de vida que hacen que vengan al caso los célebres versos que dicen “Torres que al aire su orgullo levantaron/a su gran pesadumbre se rindieron”. La Biblia menciona diversas torres que desempeñaron papeles destacados en la historia sagrada, comenzando por la torre de Babel, la más representativa del orgullo humano. Jueces menciona la torre de Peniel, la torre de la indiferencia y la insolidaridad humana. Poco después en un episodio similar, encontramos dos torres destacadas en medio de la guerra fratricida desatada por Abimélec: la de Siquén, y poco después la torre de Tebes, torres de contienda, construidas sobre el cimiento de las hostilidades, agresiones y violencias mutuas entre los hombres. Entrando en el Nuevo Testamento encontramos la torre del viñedo, con la cual los judíos de su época dictaron sentencia sobre sí mismos por rechazar al Hijo de Dios y crucificarlo en lugar de reconocerlo como el Mesías postrándose ante Él, justificando el rechazo de Israel por parte del Señor ꟷconfigurando la torre de la ingratitudꟷ, para abrir el compás de la aceptación y acogida divina a todos los pueblos paganos en la iglesia en virtud de la fe en Él. En el evangelio de Lucas encontramos la torre de Siloé, que representa nuestros frustrados intentos de justificarnos por comparación. La alternativa a todas estas torres fallidas nos la ofrece el libro de Proverbios con la torre de Dios: “Torre fuerte es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo” (Proverbios 18:10)
Torre fuerte es el Nombre del Señor
"Por contraste con las torres que se derrumban, la única torre segura a la cual podemos acudir para encontrar refugio y protección es Dios mismo”






que maravilla lo que Dios te ha regalado Pastor, mi profundo respeto y amor en Cristo Jesús. Dios lo bendiga.
Gracias, igualmente.