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Pero ahora voy a reprenderte

"El mayor engaño promovido por el diablo en el mundo es la creencia en que Dios callará de forma indefinida y no nos reprenderá por nuestros pecados”

La impunidad es uno de los engaños que hace presa de las personas en el mundo, es decir la creencia en que podremos pasar por la vida indefinidamente sacándole el cuerpo a las consecuencias y al castigo que nuestros pecados y malas acciones merecen. La creencia engañosa en la impunidad es alimentada por las evidentes deficiencias, parcialidades e inoperancias de la justicia humana en cabeza de los jueces, magistrados y gobernantes para hacer justicia y la corrupción que la afecta, pues como bien lo dice Salomón: “Cuando no se ejecuta rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se llena de razones para hacer lo malo” (Eclesiastés 8:11), incentivando las transgresiones y delitos y reforzando la creencia engañosa en la impunidad. Pero si bien la justicia humana muestra muchas deficiencias, la justicia divina, como se dice popularmente: “tarda, pero llega”. Y llega en las proporciones del caso, comenzando porque la culpa no desaparece, sin importar que tan profundo la enterremos y nos desentendamos de ella cauterizando nuestras conciencias para que no nos la recuerde y, además, las consecuencias de nuestras malas acciones nos alcanzan de un modo u otro en el día a día al margen de sentencias judiciales en contra, reduciendo nuestra calidad de vida y confirmando la advertencia del Señor: “Has hecho todo esto y he guardado silencio;¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte” (Salmo 50:21), ya sea con miras al arrepentimiento y salvación en Cristo o, en su defecto, a la condenación eterna

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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