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Segmentos

Construyan casas y habítenlas

"A veces la voluntad de Dios nos conduce a situaciones y circunstancias temporales que no deseamos, pero aun en medio de ellas Él vela por nosotros”

El exilio de los miembros del reino de Judá en Babilonia no era el ideal del pueblo de Dios, sino una medida disciplinaria y formativa penosa de parte de Dios que los separó y despojó por un periodo se setenta años de su historia de la tierra que Dios les había prometido y entregado en su momento. Pero en Babilonia, por la gracia divina, las condiciones no fueron tampoco tan duras como para no permitirles prosperar en ella, conforme a la instrucción del profeta: “Así dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel, a todos los que envié al exilio de Jerusalén a Babilonia: «Construyan casas y habítenlas; planten huertos y coman de su fruto. Cásense y tengan hijos e hijas. También casen a sus hijos e hijas para que a su vez ellos les den nietos. Multiplíquense allá y no disminuyan” (Jeremías 29:4-6). En efecto, la llamada “cautividad” babilónica no fue en realidad un cautiverio severo, sino que el pueblo de Dios pudo prosperar en el exilio y disfrutar de una relativa libertad para multiplicarse y ser productivos, al punto que es este episodio de su historia el que configuró y marcó la pauta que define al llamado “judaísmo de la dispersión”, es decir comunidades judías prósperas y con una clara identidad nacional diseminadas y establecidas por todo el mundo conocido, haciendo del judío el “ciudadano del mundo”, circunstancia que los preparó también para la dispersión mayor por cuenta del imperio romano en los primeros dos siglos de nuestra era antes de su retorno definitivo a la tierra de sus antepasados en el año de 1948 para constituir el actual estado de Israel

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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