Dentro de los llamados “cánticos de los peregrinos”, el conjunto de salmos que los israelitas de la dispersión cantaban en sus periódicos peregrinajes anuales para subir a Jerusalén, desde el lugar en que estuvieran establecidos, para las fiestas de Pentecostés o la fiesta de las Semanas, la de las Enramadas, pero en especial para la fiesta de la Pascua; existían algunos que hacían referencia al tiempo de su exilio en Babilonia, cuando fueron llevados cautivos por el rey Nabucodonosor, evocando la liberación de esta cautividad y el retorno y la restauración de la nación en estos términos: “Cuando el Señor hizo volver a Sión a los cautivos, nos parecía estar soñando… Ahora, Señor, haz volver a nuestros cautivos como haces volver los canales de los ríos en el Néguev” (Salmo 126:1, 4). Así, pues, la cautivad babilónica, si bien fue providencial para el establecimiento de los judíos a lo largo de todo el mundo conocido en lo que se conoce como el judaísmo de la diáspora o de la dispersión, de todos modos fue un periodo penoso para Israel. Por eso los salmos celebraban la liberación de esta cautividad política en la que se hallaron sometidos al gobierno de un pueblo pagano sobre ellos, como las que padecieron luego sucesivamente en mayor o menor grado bajo los siguientes imperios que se sucedieron en el mundo antiguo, a saber: los persas, los griegos y los romanos, dominios políticos que evocan y tipifican el dominio que el pecado ejerce sobre las vidas de todos los hombres al margen de la redención y la liberación de esta cautividad que Cristo llevó a cabo en la cruz
Como los canales de los ríos en el Néguev
"La principal cautividad de la que Dios rescata a su pueblo no es de tipo político, sino de tipo espiritual a las que las de tipo político apuntan”






Deja tu comentario