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Segmentos

Como los que adoran al palo y a la piedra

"Una vez que Dios nos elige y nos redime mediante nuestra conversión a Él Dios hará honor a Su Nombre y no permitirá que lleguemos a ser como antes”

Los creyentes pertenecemos a Dios por derecho doble: por derecho de creación y por derecho de redención de tal modo que ya no somos nuestros. Y debido a que Su Nombre es el que está en juego, Él mismo se encarga de no permitir que volvamos a ser lo que éramos. Su fidelidad no solo vela por nuestro bienestar, sino también por Su gloria. Cuando Israel quiso volver atrás, asimilándose a las naciones paganas, Dios declaró que, en honor a Su Nombre, Él no lo permitiría: “Pero me contuve en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto… »”Jamás sucederá lo que ustedes tienen en mente: ‘Queremos ser como las otras naciones, como los pueblos del mundo, que adoran al palo y a la piedra’. Yo, el Señor y Dios, les aseguro que, tan cierto como que yo vivo, reinaré sobre ustedes con gran despliegue de fuerza, podery furia incontenible” (Ezequiel 20:22, 32-33). Porque Dios no nos salva parcialmente ni nos redime a medias, como lo demuestra la llamada “cadena de oro” de la salvación en Romanos 8:29-30 que revela una secuencia ininterrumpida de actos divinos: conocimiento, predestinación, llamamiento, justificación y glorificación, unidos como los eslabones de una cadena forjada por Dios que aseguran la salvación final del creyente desde la eternidad pasada hasta la gloria futura. Cadena que impide, entonces, que los creyentes auténticos puedan regresar de una forma absoluta a la esclavitud espiritual, con todo y las obstinaciones que los pueden llevar a tropezar, pero no a caer de manera definitiva

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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