Los filisteos, el pueblo pagano e idólatra más emblemático en el imaginario popular entre los enemigos de Israel, cuya existencia fue puesta en duda durante un buen tiempo porque sólo la Biblia los mencionaba, antes que la arqueología, basada, de hecho, en los registros bíblicos, también confirmara su existencia y la veracidad bíblica al respecto; tienen también una larga historia tras de sí, desde sus orígenes entre los llamados “Pueblos del Mar” procedentes de Caftor ꟷidentificado por la mayoría como la isla de Cretaꟷ. Estos pueblos fueron expulsados de sus territorios durante su enfrentamiento con los egipcios y obligados a desplazarse e invadir la costa oriental del Mediterráneo y llegaron a establecerse durante el resto de su historia en el territorio que hoy se conoce como la “franja de Gaza” en la llanura costera oriental del Mediterráneo, dentro de la tierra prometida asignada por Dios a su pueblo. Como tales, interactuaron con Israel con hostilidad durante todo el periodo de los jueces y los reyes, convirtiéndose en una molesta y dolorosa “espina en su costado”, hasta que Dios pronunció también su juicio definitivo sobre ellos por intermedio de Jeremías: “Ha llegado el día de exterminar a todos los filisteos y de destruir a Tiro y Sidón y a todos los aliados que puedan ayudarlos. El Señor exterminará a los filisteos y al resto de las costas de Caftor” (Jeremías 47:4), desapareciendo entonces como etnia y cultura con nombre propio, siendo gradualmente asimilados y absorbidos por otros pueblos vecinos y derrotados por completo por Nabucodonosor alrededor del año 604 a. C.
Los filisteos
"Los filisteos eran parte de los pueblos del mar procedentes de Creta sobre los que Dios ejecutó sus juicios proféticos por su manifiesta idolatría”






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