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¡Ha caído Babilonia!

"La oposición a Dios que los poderes y gobernantes del mundo le ofrecen tiene sus días contados y se acerca a su fin de forma inminente y definitiva”

Dado el dominio de hecho que Satanás ejerce sobe los gobernantes y la política humana, no debe extrañarnos la oposición que muchos de ellos ofrecen a Dios con su arrogancia, vanidad e injusticia y su negativa a reconocerlo y someterse a Él, optando por actuar bajo una ética maquiavélica en la que el fin justifica los medios y en la que se aducen “razones de estado” para colocarse por encima de la ley. Pero ningún imperio es eterno. Babilonia, una de las civilizaciones más poderosas y opresivas de la antigüedad, representa en la Biblia la rebelión de los poderes del mundo contra Dios y su orden. Por eso el profeta registra con júbilo su caída: “¡Ahí viene un hombre en un carro de combate tirado por un par de caballos! Y este es su mensaje: ‘¡Ha caído, ha caído Babilonia! ¡Todas las imágenes de sus dioses han rodado por el suelo!’»” (Isaías 21:9). Esta proclamación nos indica que la caída de todo sistema de poder opresivo e indiferente a Dios y su justicia es inevitable y se aproxima a su fin. Y como tal fue un evento histórico concreto que simboliza y anticipa un futuro en el que todos los poderes y sistemas de opresión que se oponen a Dios serán derrotados. Los dioses falsos y las ideologías que los gobiernos han levantado caerán por el suelo, como se anuncia de nuevo en el Apocalipsis de Juan mediante la caída escatológica de Babilonia, imperio que llegó a tipificar en la Biblia el compendio o el epítome de la oposición de los gobiernos del mundo a Dios. Así, el desafío a Dios que todos ellos representan es temporal y efímero y está condenado al fracaso final

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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