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Segmentos

Como plantas frondosas y columnas esculpidas

"La prosperidad económica y la bendición sobre la familia es una dicha que Dios concede a Su pueblo, pero su ausencia no implica Su desaprobación”

El salmo 144 describe en los versículos 12 al 14 un cuadro ideal de bendición y bienestar pleno en este mundo como expresión concreta del anhelo y la oración de David: “Que nuestros hijos, en su juventud, crezcan como plantas frondosas; que sean nuestras hijas como columnas esculpidas para adornar un palacio. Que nuestros graneros se llenen con provisiones de toda especie. Que nuestros rebaños aumenten por millares, por decenas de millares en nuestros campos. Que nuestros bueyes arrastren cargas pesadas; que no haya brechas ni salidas, ni gritos de angustia en nuestras calles”. Un estado de paz y prosperidad carente de especiales preocupaciones y sobresaltos que, siendo legítimo y deseable, un buen porcentaje de cristianos fieles no disfrutan ni han disfrutado a lo largo de la historia de la iglesia, marcada más bien por la advertencia del Señor en el sentido de que en el mundo tendremos aflicción de un modo u otro. La prosperidad en estos términos es, ciertamente, una bendición divina y una fuente de dicha, como lo declara acto seguido el rey David con toda la convicción del caso: “¡Dichoso el pueblo que recibe todo esto! ¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!” (Salmo 144:15), pero la ausencia de estas cosas en la vida del cristiano, o más exactamente, la presencia más dosificada de algunas de ellas al lado de las carencias, no significa necesariamente desaprobación de parte de Dios, como ha llegado a plantearlo esa corriente de pensamiento que ha infiltrado a la iglesia conocida como la “teología de la prosperidad”

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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