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Las riquezas del pecador para el justo

“Dios nos garantiza que ahora, en este tiempo, o después, los bienes y ganancias de los impíos están reservadas para que las disfruten los justos”

La desigualdad y la injusta repartición de las riquezas en el mundo a lo largo de la historia pasa por el hecho de que un significativo número de no creyentes acumulan y atesoran en muchos casos bienes de fortuna a pesar de su indiferencia y desprecio hacia Dios y hacia los necesitados en general, mientras que también un significativo número de creyentes pasan necesidades y deben vivir con frugalidad y escasez. Este estado de cosas es, sin embargo, provisional, pues en el establecimiento definitivo del reino de Dios en la tierra con la segunda venida de Cristo las injusticias, desigualdades y carencias económicas desaparecerán por completo dando lugar a un estado pletórico de abundancia y suficiencia para todos en el que todas las necesidades estarán de sobra suplidas y en el que veremos el cumplimiento cabal de lo anunciado en el libro de los Proverbios en el sentido de que: “… las riquezas del pecador se quedan para los justos” (Proverbios 13:22). Pero también es cierto que, mientras llega ese momento, podremos encontrar en este tiempo representativas y esperanzadoras situaciones que anticipan el cumplimiento final de este anuncio, como sucedió con los judíos de la época de Ester que, comenzando por ella misma, tomaron posesión de las propiedades de sus enemigos que los querían exterminar y apropiarse de todos sus bienes: “Ese mismo día el rey Asuero le dio a la reina Ester las propiedades de Amán, el enemigo de los judíos. Mardoqueo se presentó ante el rey, porque Ester le había dicho cuál era su parentesco con ella” (Ester 8:1)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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