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El cetro de Su perdón

“El rey Asuero simboliza a Jesucristo extendiéndonos cada día su cetro de gracia cuando apelamos a Él en oración con nuestras más sentidas peticiones”

En su apelación arriesgada al rey Asuero presentándose ante él aun cuando su presencia no había sido requerida por él, Ester llevó a cabo una acción osada que debió generar gran tensión en la corte persa, pues la ley persa decía que quien osara presentarse ante el trono del rey sin haber sido requerido por él debía ser ejecutado por su osadía. La única manera de librarse de esta sentencia de muerte era hallar el favor del rey y que éste extendiera su cetro real hacia quien se presentaba delante de él, en señal de haber alcanzado su favor y el indulto real. En este orden de ideas, cuando Asuero, efectivamente, extendió su cetro a Ester la tensión generada dio lugar a un alivio generalizado y, como tal, la ley persa en cuestión equivale a la tensión de acudir a un Dios santo en nuestra condición de pecadores con nuestras oraciones de petición, cuya santidad nos deja como convictos de pecado y reos de muerte delante de Él. Pero a su vez Asuero tipifica la gracia y misericordia divinas que, en Jesucristo y mediante la fe en Él y en su obra consumada con Su muerte y Su resurrección, nos redime de nuestros pecados y nos extiende el cetro de Su perdón para indultarnos y manifestarnos Su buena voluntad dispuesta a escuchar nuestras peticiones y a responderlas de la manera más favorable y conveniente a Sus buenos y siempre compasivos propósitos para nuestras vidas, como en el caso de Ester: “Ester respondió: ꟷSi me he ganado el favor de Su Majestad, y si le parece bien, mi deseo es que me conceda la vida. Mi petición es que se compadezca de mi pueblo” (Ester 7:3)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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