El concepto de solidaridad corporativa es fundamental en la Biblia. Esto significa que somos solidarios como cuerpo o comunidad, para bien y para mal delante de Dios, sin perjuicio de nuestra responsabilidad individual por la que en último término sólo podemos y debemos responder y dar cuenta por nuestros actos y no por los de los demás. Con todo y ello, la solidaridad corporativa lleva a los individuos sensibles a sentirse hasta cierto punto responsables también por la conducta de los demás miembros de su grupo, así los pecados de su grupo no sean propiamente sus pecados particulares, y a pedir perdón por ellos, así no los haya cometido de manera personal. Esta conciencia solidaria con la conducta y la suerte del grupo al que pertenece, si bien no es exclusiva, sí debe ser especialmente sentida por los gobernantes como Nehemías, que en virtud de ella, oró a Dios de este modo: “Te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti.Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los mandamientos, estatutos y leyes que tú mismo diste a tu siervo Moisés” (Nehemías 1:6-7). La solidaridad corporativa desempeña, pues, un papel importante para motivarnos a la oración intercesora que confiesa los pecados de la comunidad como si fueran propios ꟷaunque no lo seanꟷ, y que se pone en la brecha a favor no sólo de sí mismo, sino de toda la comunidad a la que pertenece
Solidaridad corporativa
“Quienes se hallan en posición de autoridad están llamados a representar y compartir solidariamente la suerte y la condición del resto del pueblo”






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