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Pretende ser rico y no tiene nada

"El criterio para medir la riqueza no debería ser el dinero y las posesiones que tenemos, sino las cosas que tenemos que no cambiaríamos por dinero”

Si bien los bienes materiales son necesarios para sustentar la vida y poder contar con una provisión digna en aspectos tales como la vivienda, el vestuario y la comida, de tal modo que tener nuestras necesidades medianamente cubiertas en estos aspectos no deja de ser una bendición de lo alto, y con mayor razón si se tienen cubiertas con abundancia y sobrada solvencia, como sucede con los que el mundo califica como “ricos”; también lo es que éste es tan solo uno de los aspectos que constituyen la riqueza desde la más amplia e incluyente perspectiva revelada en la Biblia, y con mucha probabilidad, no es tampoco el aspecto más importante. El concepto de prosperidad en la Biblia abarca, entonces, mucho más que la riqueza material e incluye la tranquilidad de una conciencia limpia producto de la satisfacción del deber cumplido en todas las áreas de nuestra responsabilidad y desempeño, la salud física y las buenas relaciones, con Dios en primer lugar, pero también con quienes nos rodean, en especial con los miembros de nuestra familia y todos aquellos a quienes apreciamos y amamos, contando entonces también con su recíproco respeto y afecto. Es con base en estos bienes inapreciables e intangibles que el autor sagrado declara: “Hay quien pretende ser rico y no tiene nada; hay quien parece ser pobre y todo lo tiene” (Proverbios 13:7), pues como lo dice la sabiduría popular, hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero, a lo cual podríamos añadir que hay gente tan rica que lo único que la falta es dinero, poniendo las cosas en la perspectiva adecuada al respecto

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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