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Como vid llena de uvas y como vástagos de olivo

"La provisión suficiente y el entendimiento y la armonía en un hogar bien constituido son bendiciones de Dios sobre quienes le temen y le obedecen”

Las bendiciones de Dios en este mundo nunca serán completas y siempre conllevarán algún grado de insatisfacción que nada en este mundo en las condiciones actuales en que se encuentra podrá eliminar, incluso en el mejor de los casos, como el que se describe en los salmos con estas palabras: “Dichosos todos los que temen al Señor, los que van por sus caminos. Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad. En el seno de tu hogar, tu esposa será como vid llena de uvas; alrededor de tu mesa, tus hijos serán como vástagos de olivo. Tales son las bendiciones de los que temen al Señor” (Salmo 128:1-3). Un panorama que, a juzgar por la historia sagrada, pocos de los preferidos de Dios pudieron disfrutar a lo largo de toda su vida, ya sea por las pruebas a las que su fe fue sometida durante significativos periodos de ella, o a la eventual disciplina divina sobre ellos cuando se desviaron de algún modo del rumbo que Dios les señalaba. Si bien esta imagen de los salmos no carece de fundamento y tampoco han faltado creyentes que pueden dar fe con gratitud de la bendición de Dios en estos términos, la vida cristiana no funciona automáticamente de este modo para todos los cristianos fieles, como lo plantea engañosamente el evangelio triunfalista de sueño americano. Por eso, lo que debemos rescatar de forma agradecida en este cuadro es la provisión del pan de cada día, las relaciones familiares armónicas en lo que dependa de nosotros, la salud cuando podemos disfrutar de ella y recibir todas las demás cosas aquí anunciadas con beneficio de inventario

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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