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Segmentos

El Señor es todo lo que tengo

"Es únicamente cuando descubrimos que Dios es todo lo que tenemos, que nos damos también cuenta de que en realidad Él es todo lo que necesitamos”

Hay momentos en la vida en que las cosas en las que basamos nuestra seguridad se derrumban: las personas, el empleo, la salud y las presuntas certezas. Entonces, despojados de nuestros apoyos nos damos cuenta de que, en medio de todo, solo Dios permanece. Es ahí, en el despojo, donde se revela la paradoja de que, cuando Dios es todo lo que tenemos, descubrimos que es todo lo que necesitamos. Jeremías escribe rodeado de ruinas, sin templo, sin nación, sin consuelo visible, y aun así afirma: “Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!»” (Lamentaciones 3:24), no en tono resignado, sino confiado. Y al decir esto, todas sus carencias pasan a segundo plano, pues Dios sigue sosteniéndolo a pesar de todo. Y es que, en tiempos de abundancia, Dios puede parecer un complemento. Pero en tiempos de escasez, se revela como el fundamento. No porque Él cambie, sino porque nuestras prioridades se depuran. Porque, despojados de lo que era al final accesorio, podemos ver que Dios es, como lo decía Paul Tillich, el “Fundamento y la profundidad del ser”. Así, cuando el alma ya no puede apoyarse en nada más, aprende a apoyarse solo en Aquel que no falla. Y entonces entendemos que nuestras pérdidas también pueden ser lecciones y oportunidades para renovar nuestra fe en Él, pues Dios no es un recurso ni un medio; Él es la Fuente y el Fin de todo. Como sucede en el Mar Muerto, cuyas aguas sostienen al que se sumerge en ellas, Él no es una tabla de salvación en el mar, sino el mar mismo que nos sostiene, a pesar de todo

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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