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Pero después cambiaron de idea

"Retractarnos de nuestros pactos y compromisos con Dios y Su justicia da lugar a dinámicas dolorosas y autodestructivas que no deseamos experimentar”

Dios busca en nosotros una fidelidad sostenida. En consecuencia, si nos comprometemos con Él, ese compromiso debe ser de largo aliento, para toda la vida y no de tomar y dejar, producto de entusiasmos y arrebatos momentáneos para obedecer la ley, como los que caracterizaron a Israel, según la denuncia del profeta: “Todo el pueblo y los oficiales que habían hecho el acuerdo liberaron a sus esclavos, de manera que nadie quedaba obligado a servirlos. Pero después cambiaron de idea y volvieron a someter a esclavitud a los que habían liberado” (Jeremías 34:10-11). De esta manera, lo que comenzó como un acto de obediencia termina convirtiéndose en una traición a nuestros compromisos iniciales. Porque cuando, en buena hora, decidimos romper con la injusticia y nos comprometemos con Su voluntad, el retroceso al respecto es más que un error: es una afrenta al carácter de Dios. Volver atrás no solo lastima a otros, sino que también, en cierto sentido, nos deforma internamente, pues nos termina endureciendo y generando consecuencias que se salen de nuestro control. Los retrocesos espirituales voluntarios, consentidos y premeditados abren puertas a la esclavitud del alma. Por eso, Dios nos llama a permanecer firmes, a no ponerlo a prueba ni tomar Su gracia a la ligera, ni jugar con la dignidad del prójimo. Cada pacto con Dios es sagrado, y deshonrarlo con ligereza nos expone a la ruina moral. Mantenerse fiel no es fácil, pero retroceder siempre será más costoso. La obediencia sostenida trae libertad, pero el corazón dividido lleva a la destrucción

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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