La experiencia humana deja constancia de que muchas de las cosas que en un momento dado no podemos entender y nos desconciertan por su aparente carencia de propósito y de sentido, llegan a adquirirlo luego, cuando las vemos y analizamos retrospectivamente, después de que ya las hemos dejado atrás y estamos en condiciones de ver y evaluar sus resultados concretos. Ésta es una de las tareas que desempeña la ciencia histórica que investiga y narra los hechos con posterioridad a su ocurrencia, pues los historiadores no se limitan a contarnos con precisión y veracidad lo que pasó, sino que analizan también sus causas y resultados. Si esto funciona así con muchos de los sucesos y del acontecer de la historia mientras nos encontramos todavía en medio de ella y no se ha dictado la palabra final al respecto, con mayor razón, entonces, en el momento en que nuestra historia tal y como la vivimos y conocemos termine, en lo que lo la teología designa como el “escatón” o el estudio de los eventos de los últimos tiempos revelados en el Biblia que da lugar, a su vez, a una disciplina teológica especializada conocida como “escatología”. Dios nos asegura que un día entenderemos y veremos el sentido y el hilo conductor de todo, para lo cual el estudio de la escatología es muy útil, pero esto sólo hallará su cumplimiento cabal cuando lleguemos al punto final de la historia, pues, por ahora: “La ira del Señor no cesará hasta que haya realizado por completo los propósitos de su corazón. Al final de los tiempos lo comprenderán con claridad” (Jeremías 23:20)
Al final de los tiempos lo comprenderán
"La escatología o doctrina de los últimos tiempos provee la clave interpretativa para poder comprender las acciones de Dios en la historia humana”






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