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Leviatán, la serpiente escurridiza

"Leviatán es un monstruo marino que simboliza la máxima oposición a Dios que le ofrecen de manera combinada Satanás y los poderes de este mundo”

La temible criatura conocida con el nombre de Leviatán en los escritos proféticos y poéticos del Antiguo Testamento ha sido identificada en el libro de Job como el enorme cocodrilo del Nilo que simboliza a Egipto e incluso se ha asociado a la ballena en el Talmud. Sin embargo, más allá de estas especulativas identificaciones, la mayoría de estudiosos se inclina a interpretarla como una criatura simbólica y mitológica de la antigüedad común a muchas culturas del Antiguo Medio Oriente que, con ligeras variaciones, aludía al caos de las aguas y sus fuerzas desbordadas hostiles a la vida, sobre la cuales Dios triunfaría, manteniendo su poder e imponiendo su dominio soberano sobre ellas. Ese es el sentido que adquiere en los escritos del profeta Isaías “En aquel día el Señor castigará a Leviatán, la serpiente escurridiza, a Leviatán, la serpiente tortuosa. Con su espada violenta, grande y poderosa, matará al monstruo marino” (Isaías 27:1), un texto de carácter apocalíptico y escatológico que nos remite al final de los tiempos y al triunfo total y definitivo de Dios sobre las fuerzas del mal. Esta criatura marina reúne en sí misma el simbolismo que identifica al mal con el mar y el caos que prevalecía con anterioridad al orden establecido por Dios con la creación de los seres vivos, como se narra en el capítulo 1 del Génesis, y la figura del dragón en Apocalipsis, emergiendo también del mar, cuya derrota ya está determinada y anunciada de muchas maneras en las Escrituras, para la tranquilidad de los creyentes en medio de las luchas cotidianas de la vida cristiana

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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