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Segmentos

Hace lo que quiere en los cielos, la tierra y el mar

"El hecho de que Dios sea soberano significa que tarde o temprano todo lo que sucede en este mundo concurre con Su voluntad y con lo que Él quiere”

Charles Hodge decía que: “La soberanía de Dios es a todas las otras doctrinas lo que la formación de granito es a los otros estratos de la tierra. Subyace a ellos y los sostiene”. Es decir que la soberanía de Dios es el fundamento de todas las demás doctrinas de modo que si se la niega, las demás doctrinas se caen una tras otra como fichas de dominó o, peor aún, como un castillo de naipes, pero si, por el contrario, se afirma la soberanía, las demás doctrinas se sostienen bien afirmadas y con un sólido sustento. En efecto, la soberanía de Dios entendida como la afirmación y la consecuente convicción por parte del creyente de que: “Yo sé que el Señor, nuestro Soberano, es más grande que todos los dioses. El Señor hace todo lo que quiere en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos sus abismos…” (Salmo 135:5-7), es un dogma de fe del cristianismo en cualquiera de sus ramas. Sin embargo, la incomprensión alrededor de ella y la dificultad de conciliarla manteniendo la tensión existente entre ella y el albedrío humano ha hecho de la soberanía de Dios uno de los blancos de ataque del pensamiento secular que la equiparan con visiones deterministas y fatalistas de la realidad al considerar que la soberanía divina haría del albedrío humano una ilusión o una farsa y nada más. Sea como fuere y a pesar de que la conciliación entre la soberanía de Dios y el albedrío humano esté siempre más allá de nuestra cabal comprensión, lo que sí es claro en medio de esto es que si Dios es soberano, nuestro albedrío, como quiera que lo entendamos, debe estar por lógica subordinado a Su soberanía

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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