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Segmentos

A Ti no te complacen sacrificios

"La obediencia a Dios en el día a día es más valiosa que el ofrecimiento de sacrificios y ofrendas a Él llevados a cabo como lo prescribe la ley”

Si bien es cierto que en el Antiguo Testamento Dios estableció en la ley un elaborado ritual sacrificial oficiado por los sacerdotes en favor del pueblo, para que éste pudiera tratar eficazmente con el pecado y sortear mediante estos sacrificios la distancia que los separaba de un Dios santo, cubriendo de este modo sus culpas y anticipando y anunciando así el sacrificio final y definitivo de Cristo que resolvería el pecado de una vez y para siempre y que haría a partir de entonces innecesario este ritual; también lo es que llevar a cabo de manera minuciosa y al detalle los sacrificios del caso no servía de mucho si no iba acompañado por la disposición a la obediencia de quien los ofrecía para expiar mediante ellos sus pecados. Ya el rey Saúl había intentado disculpar sus premeditadas, calculadas y reiteradas desobediencias, recurriendo a un argumento infantil para justificarlas: la presuntamente piadosa intención de ofrecer sacrificios a Dios dejando viva una significativa parte del ganado de los amalecitas para este propósito, en contra de las instrucciones divinas de destruirlos por completo, incluyendo a su ganado en lo que se conoce como el anatema, recibiendo del profeta la siguiente amonestación: “… «¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio…” (1 Samuel 15:22), razón que explica la drástica afirmación de David al respecto: “A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente; tú no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado” (Salmo 40:6)

Arturo Rojas

Cristiano por la gracia de Dios, ministro del evangelio por convicción y apologista por vocación. Hice estudios en el Instituto Bíblico Integral de Casa Sobre la Roca y me licencié en teología por la Facultad de Estudios Teológicos y Pastorales de la Iglesia Anglicana y de Logos Christian College. Cursé enseguida una maestría en Divinidades y estudios teológicos en Laud Hall Seminary y, posteriormente, fui honrado con un doctorado honorario por Logos Christian College.

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